Un lápiz también es un monstruo disfrazado de irrealidad, un poco. De sarcasmo, de mentiras arregladas. Escribe engaños, dibuja toda la verdad. Pinta la muerte y borra la vida, sonriendo y danzando, rechazando y creando. Parece magia y genera luz, expandiendo calor para poder sentir el frío: El frío de lo inerte, lo espontáneo, lo sumiso y lo volcánico. ¿Es el reflejo de una explosión? ¿O quizá la propia explosión? Quizá, simplemente, mirada en expansión.
Delirio.
Martirio.
Enrojece el suspiro.
Crea, destruye y besa,
intensamente.
Dulce, mortalmente.
Se hunde en las tristezas y calla los amores ocultos, oscuros de naufragar tanto, sin dirección y sin brújula.
Y cuando parece ser azul, resulta ser la luz, escondida y lamentándose de no poder ser fugaz.
¿Se apaga?
Tal vez paga.
¿Qué paga?
La vida mata con una daga.
Se acaba.
¿Qué acaba?
Acaba.
Aldan Reyes & Esthefa Real
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