Delirio.
Martirio.
Enrojece el suspiro.
Crea, destruye y besa,
intensamente.
Dulce, mortalmente.
Se hunde en las tristezas y calla los amores ocultos, oscuros de naufragar tanto, sin dirección y sin brújula.
Y cuando parece ser azul, resulta ser la luz, escondida y lamentándose de no poder ser fugaz.
¿Se apaga?
Tal vez paga.
¿Qué paga?
La vida mata con una daga.
Se acaba.
¿Qué acaba?
Acaba.
Aldan Reyes & Esthefa Real