He comenzado a retroceder como si cada segundo asfixiante pudiese revivir el instante, el soplo en que lo vi por primera vez aquella noche, aquella vez que volví a sentir lo mismo dese hacía mucho; tal vez la única, en realidad. Poner dos cucharadas de azúcar al sabor amargo de la lluvia, al sabor de la ausencia, de saber el no tenerte. Una brisa agridulce que arrulla cada segundo que faltamos al encuentro espontáneo de las sombras largas de nuestros cuerpos. Desnudar todito el encanto y encantarte más. Besarte. Encontrarme. Ir a buscarte. hacernos humo, uno. Convertirnos en seres inmortales, nubes de mar, olas de viento. Desencadenarnos para volver a encontrarnos en el vuelo de cada ave, en el andar somnoliento de todo insecto, en la espesa nube que trae consigo la impaciencia, la desesperación por tenernos, ¡la angustia de no tenernos!
Aldan Reyes & Esthefa Real