Eres como niebla escondida en las sabanas, no tan lejos del invierno. Niebla que recorre mi piel desnuda, hambrienta, perfecta y tan tuya.
Retira las sandalias como en Somalia, nuestros pasos por Angola, ahora estas sola. Gira el mundo y vuelves a mí, viajando en aliento del viento. Piensa en mí, retuérceme y gira, vuelve. Vuelve con tu vuelo, con las vibraciones de tu voz, con el llanto al despertar, con tus pesadillas y mata mi inquietud de no saber si estás aquí, amándome o deseándome. Matándome.
De afuera, adentrándose lento, como hielo en la sangre, aparece y me enriquece dentro el veneno que fascina.
Y la carne deja de ser pecado; el alma, vida. Encarnarse en la luz y viajar a través de las sombras del desvelo, enriqueciendo los senderos por los que caminan criaturas indomables, bestias, aves gigantes que amenazan con ser tú. Entre sonidos exóticos y un calor que finge no estar aquí, se camuflajea con el tiempo.
Esthefa Real & Aldan Reyes
Imagén: por Esthefa Real

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