jueves, 18 de octubre de 2012

Despertar

Despierto miles de momentos idénticos a este, los mismos colores y rostros y todo. Como cuando las flores acaban de regar sus olores entre mis manos, como cuando las nubes me dicen quizás no te amo, esas cosas de las que mis piernas huyen sin siquiera mover el cuerpo y me gritan, a pesar de estar sumergidas en el silencio. Claro, oculto. Es oscuro.
Intimista.
Me gusta escuchar de lejos. Explotar. Ver el vacío llenarse con toda la paz que habita entre los desconocidos. Escuchar el eco, a veces un poco superficial, escamado y cambiante, aunque las cortinas no combinen con mis cejas, ni mi cuerpo con tu boca.
Abrir los ojos y ver siluetas, no son tuyas, son de tu ausencia. Las hojas de otoño, una vez más, raídas, corrompidas por el viento que una vez tocó los cielos y esfumó mi aliento en el tiempo... de nuestros mejores besos, de deseos. Nuestros peores sueños. Traicioneros.
Eran de los dos. Míos, tuyos, uno.
(Los dos).
El motor de arranque de tu monotonía, los deseos desenfrenados. Y la música que envuelve las pupilas, con musas de picardía (que gritan en erupción y terminan congeladas en un abismo de ir y venir. De regresar).
Envolvernos con las aguas piloteadas por el viento y navegar.
Navegar.

Aldan Reyes & Esthefa Real

No hay comentarios:

Publicar un comentario